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Coase, Williamson y 88 años de teoría que explican la factura de la IA

Dos economistas explicaron por qué existen las firmas y cómo se organizan. Sus teorías siguen vigentes en 2026, ahora aplicadas a redes donde los humanos y los agentes operan lado a lado.

Resumen en 90 segundos

En 1937, un economista inglés llamado Ronald Coase explicó por qué existen las empresas. Su respuesta económica: porque coordinar la actividad dentro de una estructura organizada cuesta menos que coordinarlo todo a través del mercado abierto. En 1985, el estadounidense Oliver Williamson amplió este argumento, demostrando que los mercados y las jerarquías representan los dos extremos de un espectro complejo de gobernanza con diversas estructuras híbridas intermedias. Ambos recibieron el Premio Nobel de Economía. En 2026, la empresa típica cuenta con agentes de IA que operan dentro de su jerarquía junto a los humanos. Esta es una cuarta estructura de gobernanza económica que ninguno de los dos predijo, pero que sus marcos teóricos acogen perfectamente. Las bases económicas están listas desde hace 88 años; la medición en dinero de esta nueva estructura híbrida es el trabajo operativo que aún está pendiente.

Hay una ecuación recurrente que preocupa a las juntas directivas en 2026. El discurso público en torno a la IA promete incrementos de eficiencia del 30% al 50% por colaborador. Las empresas responden adoptando herramientas de IA en cada departamento, poniendo un agente en cada escritorio e integrando plataformas generativas en cada flujo de trabajo. Los indicadores individuales mejoran y ciertos procesos se ejecutan más rápido. Sin embargo, el margen operativo consolidado no avanza. En varios casos, incluso ha disminuido.

¿Dónde están los ahorros? ¿Por qué esta eficiencia no se refleja en la línea que el CFO presenta a la junta? La explicación no es nueva. Fue escrita en 1937 en un breve ensayo que cambió la economía de las organizaciones para siempre, y ampliada en 1985 en un libro que se convirtió en uno de los más citados en las ciencias sociales. Se aplica directamente a la fuerza laboral híbrida de 2026 con adaptaciones relevantes pero no revolucionarias.

1937: La pregunta que nadie se planteaba

Ronald Coase tenía 26 años cuando publicó "The Nature of the Firm" en 1937. Su ensayo planteaba una pregunta que parecía ingenua para la economía de su época: si el mercado es altamente eficiente y los precios organizan la asignación de recursos mejor que cualquier planificador central, ¿por qué existen las empresas? ¿Por qué no se negocia absolutamente todo transacción por transacción, spot por spot, en el mercado abierto?

La respuesta de Coase fue simple y contundente: coordinar transacciones a través del mercado tiene fricciones y costos. Encontrar un proveedor confiable, negociar un precio, redactar un contrato, monitorear la entrega y gestionar disputas cuando los entregables no cumplen con lo acordado consume tiempo, atención y capital. Coase denominó a este conjunto de gastos costos de transacción.

Cuando coordinar una actividad a través del mercado abierto cuesta más que coordinarla dentro de una estructura organizada (una empresa), la actividad se realiza internamente. Cuando cuesta menos a través del mercado, se contrata fuera. Una empresa crece hasta el punto en que el costo de coordinar la siguiente transacción internamente se iguala al costo de coordinarla externamente. Esta es la frontera óptima de la firma.

Coase recibió el Premio Nobel de Economía en 1991, 54 años después de publicar su ensayo. La demora no se debió a una falta de importancia, sino a que su argumento de 1937 requirió décadas para ser completamente asimilado por el mundo académico y empresarial. Cuando finalmente lo fue, se convirtió en el esqueleto de casi todo lo que se enseña en economía institucional hasta el día de hoy.

1985: Williamson amplía el esqueleto

Oliver Williamson tomó el argumento de Coase y planteó una pregunta práctica: los costos de transacción existen, pero ¿cuánto cuestan, bajo qué condiciones operativas y cómo elegir entre diferentes estructuras organizacionales? En 1985, publicó "The Economic Institutions of Capitalism", que se convirtió en uno de los libros más influyentes en las ciencias sociales modernas.

La contribución de Williamson contiene tres ideas fundamentales que se aplican directamente a 2026. Primero, los mercados y las jerarquías not representan opciones binarias; son los extremos de un espectro que contiene estructuras híbridas en el medio. Los acuerdos relacionales de largo plazo, las joint ventures, las redes estables de proveedores y las franquicias son puntos intermedios entre "comprarlo todo en el mercado" y "hacerlo todo dentro de la empresa."

Segundo, tres variables determinan qué estructura es óptima: la especificidad de los activos (el nivel de inversión dedicado a una relación particular), la incertidumbre ambiental (el nivel de volatilidad en el contexto del mercado) y la frecuencia de la transacción (cuántas veces se repite la interacción). Cuando la especificidad y la frecuencia son altas, la jerarquía se impone. Cuando ambas son bajas, el mercado gana. En estados intermedios, las estructuras híbridas son óptimas.

Tercero, el foco principal de análisis debe ser la estructura de gobernanza—no el producto o servicio en sí. Cómo se gobierna la relación económica entre las partes es lo que define los costos de transacción. Williamson denominó a este enfoque Nueva Economía Institucional y fue galardonado con el Premio Nobel de Economía en 2009.

Las tres estructuras canónicas de gobernanza económica definidas por Williamson (1985) y sus condiciones óptimas. Aplicadas históricamente a decisiones de hacer o comprar, outsourcing y alianzas corporativas.
Estructura de GobernanzaCondiciones ÓptimasPrincipal Factor de CostoEjemplo Clásico Corporativo
MercadoBaja especificidad de activos, baja frecuencia, baja incertidumbreCostos de búsqueda, negociación y contratación spotCompra de commodities, adquisición de hardware estandarizado
Híbrida (Relacional)Especificidad media, frecuencia media, incertidumbre mediaMonitoreo de SLAs + riesgo de oportunismo del proveedorContratos de suministro a largo plazo, franquicias, joint ventures
Jerarquía (Empresa)Alta especificidad de activos, alta frecuencia, alta incertidumbreGastos de gestión interna + pérdida de incentivos del mercadoOperaciones core internas, desarrollo de producto, finanzas corporativas

88 años: El esqueleto ha sostenido todas las olas tecnológicas

La primera ola de aplicación práctica del modelo Coase-Williamson fue el movimiento de outsourcing en la década de 1990. Las empresas analizaron sistemáticamente qué actividades presentaban una baja especificidad de activos y podían transferirse al mercado. El soporte técnico básico, la contabilidad estándar y el área operativa de recursos humanos se derivaron al exterior; las capacidades críticas propias se mantuvieron dentro de la organización.

La segunda ola fue el offshoring de la década de 2000. El mismo análisis económico se aplicó a la geografía global. Donde las tareas podían ejecutarse de forma remota sin perder especificidad, se trasladaron a regiones con menores costos de nómina. La lógica económica permaneció inalterada; únicamente cambiaron las fronteras geográficas de las organizaciones.

La tercera ola fue la platformization de la década de 2010. Plataformas como Airbnb, Uber e intermediarios digitales demostraron que las redes híbridas gestionadas algorítmicamente podían superar a las jerarquías tradicionales en sectores específicos. Las transacciones se volvieron micro, dinámicas y automatizadas. El modelo de Williamson anticipó conceptualmente este escenario híbrido; la tecnología avanzada lo hizo económicamente viable en escala.

Durante 88 años, esta base teórica ha sostenido todas las olas de disrupción. Cada cambio redefinió las fronteras óptimas de las empresas, pero la lógica económica subyacente de los costos de transacción se ha mantenido absoluta.

2026: La cuarta estructura

Hoy somos testigos de una nueva realidad organizacional: agentes de IA que operan dentro de la empresa con comportamientos económicos que no encajan en ninguna de las tres categorías clásicas de Williamson. No son proveedores de servicios externos (no son transacciones de mercado). No son colaboradores asalariados con contratos de trabajo convencionales (carecen de planes de carrera, motivaciones personales o incentivos individuales). Tampoco son socios relacionales (no negocian condiciones).

Representan una cuarta estructura de gobernanza: agentes integrados en la jerarquía. Presentan una especificidad de activos muy alta (entrenados con datos confidenciales de la empresa y prompts personalizados), nulo oportunismo de intereses propios (no negocian por cuenta propia), pero una alta incertidumbre en sus entregables (debido a alucinaciones, derivaciones de modelos y errores inusuales). Su frecuencia de transacción es potencialmente ilimitada (con costos marginales muy bajos por ejecución).

Ni Coase ni Williamson presenciaron este híbrido, pero sus marcos conceptuales permiten integrarlo perfectamente. La interrogante estratégica para 2026 es una actualización de la de 1937: ahora que contamos con una cuarta estructura económica operando dentro de los procesos, ¿dónde se sitúan las fronteras óptimas de la empresa y cuál es el costo real de coordinar esta coexistencia?

Las cuatro estructuras de gobernanza económica en 2026. Las tres primeras pertenecen al modelo clásico de Williamson (1985); la cuarta constituye la extensión requerida para integrar a los agentes de IA corporativos.
Estructura de GobernanzaComposición OperativaPrincipal Factor de CostoMétodo de Medición Financiera
MercadoTransacciones puntuales con proveedores externosBúsqueda de proveedores, negociación y auditorías de contratosCosto directo de facturas + gastos de procurement
Híbrida RelacionalContratos a largo plazo con terceros especializadosMonitoreo de SLAs, revisiones de desempeño y riesgos contractualesNómina de gestión de contratos + costos de auditoría periódicos
Jerarquía ClásicaColaboradores humanos en estructuras organizadasCoordinación interna de la empresa (reuniones, alineaciones, escalaciones)Nómina directa + tiempo síncrono dedicado a reuniones
Jerarquía AgénticaLLMs, flujos de agentes y tareas automatizadas en producciónCostos de inferencia del modelo + remediación y validación humanaFacturas de tokens + nómina dedicada a calibración y revisión (A2H)

La cuarta estructura incorpora una nueva dimensión a la economía de la coordinación. No reemplaza a las otras tres; se cruza con ellas. En una empresa mediana de 500 FTEs, las decisiones estratégicas de la operación ahora atraviesan las cuatro estructuras simultáneamente, razón por la cual sus costos de coordinación se han vuelto tan difíciles de rastrear.

Las fronteras de la empresa cambian al reducirse los costos de la coordinación agéntica

Esta cuarta estructura conlleva una implicación operativa profunda. A medida que el costo unitario de coordinar tareas mediante agentes disminuye, actividades que históricamente requerían jerarquías humanas tradicionales se trasladan a estructuras agénticas. Al mismo tiempo, tareas que se contrataban en el mercado regresan a la empresa, ahora ejecutadas por agentes propios.

La frontera óptima de la organización se está redefiniendo constantemente. Las empresas que logren cuantificar el costo real de coordinar actividades a través de las cuatro estructuras obtendrán una ventaja competitiva duradera. Las organizaciones que no midan estos costos descubrirán en pocos años que sus competidores han estructurado sus procesos a un costo significativamente menor, logrando márgenes operativos muy superiores.

Las teorías económicas explican estas dinámicas de cambio. La medición continua de los costos de sus interfaces de coordinación es la acción operativa indispensable para gestionarlos. Las 4 interfaces de la coordinación humano-agente en términos financieros detalla el diseño de este análisis.

El desafío de la medición

Cuantificar los costos de transacción siempre ha representado un desafío en la economía institucional; Coase señaló en 1937 que los costos de transacción son difíciles de aislar directamente de los flujos contables habituales. Antes de la llegada de la IA, esto era manejable debido a que la estructura más costosa—la jerarquía humana—podía monitorearse a través de la nómina y los ritos organizativos establecidos.

En la era de la IA, la jerarquía agéntica introduce una porción relevante de gastos operativos que escapan al control de la nómina convencional. El tiempo destinado a la calibración de prompts se dispersa en breves intervalos en las actividades diarias de los equipos. El esfuerzo de alineación humana requerido para validar los outputs de los modelos carece de una línea de gasto específica en el ERP. Las horas de desarrollo de software destinadas a corregir agentes que no se comunican correctamente se registran simplemente como nómina de ingeniería estándar.

Esta ineficiencia invisible demuestra por qué los costos de coordinación humano-agente representan la variable omitida en la gobernanza de la IA. Las teorías de Coase detallan el carácter estratégico de estos costos; la taxonomía de Williamson proporciona la metodología para dividirlos en estructuras independientes con el fin de cuantificarlos adecuadamente.

Cumplimiento Regulatorio frente a Gobernanza Económica

Es fundamental diferenciar la gobernanza económica de los procesos del cumplimiento de las normativas legales de la IA. Los marcos regulatorios internacionales controlan los derechos fundamentales, la seguridad algorítmica y la transparencia de los modelos. Son necesarios, obligatorios y cuentan con plazos legales específicos. Sin embargo, no analizan los costos de los flujos de trabajo.

Representan dimensiones paralelas. Una empresa puede estar totalmente alineada con las normativas legales vigentes y continuar registrando pérdidas millonarias debido a la ineficiencia de sus interfaces de coordinación. Lo que representan las leyes de IA para la operación de su empresa representa una de las frentes; gobernar los costos de coordinar a través de cuatro estructuras constituye otra. Centrar los esfuerzos en la primera ignorando la segunda deja a la empresa legamente protegida pero operativamente ineficiente.

Aplicación Práctica del Modelo: Cuatro Pasos Operativos

Poner en práctica estos conceptos no requiere adquirir herramientas informáticas complejas. Cuatro pasos iniciales son suficientes para integrar a Coase y Williamson en su próximo análisis estratégico:

  1. Mapee sus Cuatro Estructuras de Gobernanza. Determine qué estructura ejecuta cada uno de sus cinco procesos operativos más importantes: Mercado (proveedores de SaaS estandarizados), Híbrida Relacional (socios contractuales especializados), Jerarquía Clásica (colaboradores humanos propios) o Jerarquía Agéntica (procesos ejecutados por agentes y flujos de trabajo automatizados).
  2. Cuantifique los Costos de Coordinación. Calcule los costos de coordinación de cada estructura cruzando los tiempos de nómina cargada y las facturas de tokens. Una estimación inicial con un margen de error del 15% al 25% es suficiente para guiar discusiones directivas de gran valor.
  3. Evalúe las Fronteras de su Empresa. Analice si su distribución actual de procesos es óptima desde una perspectiva económica: ¿Existen procesos de la jerarquía humana que sean candidatos idóneos para transferirse a agentes? ¿Existen servicios de proveedores externos que convenga reincorporar mediante agentes propios?
  4. Revise de forma Trimestral. Incorpore el análisis de la distribución de sus costos de coordinación por estructura en sus procesos estándares de planeación financiera, junto a métricas clave como el ARR y los márgenes brutos. Las fronteras cambian trimestre a trimestre; las empresas que las cuantifican son las que logran optimizarlas.

Preguntas frecuentes

¿Por qué son relevantes las teorías de Coase para la gobernanza de la IA en 2026?

Porque respondió a la interrogante fundamental que ha regresado a las agendas corporativas: ¿Por qué existen las empresas en lugar de contratar cada tarea puntualmente en el mercado abierto? Coase demostró que coordinar actividades a través del mercado abierto conlleva costos de fricción reales. Debido a que la IA altera de raíz estos costos de coordinación, cambia las fronteras óptimas de las empresas.

¿Qué aportó Williamson a las bases teóricas de Coase?

Williamson demostró que los mercados y las jerarquías no representan opciones binarias; constituyen los extremos de un espectro que contiene contratos relacionales, joint ventures y redes estables de colaboración. Explicó que la estructura idónea se define en función de la especificidad de los activos, la incertidumbre ambiental y la frecuencia de las transacciones. En 2026, este modelo gana una cuarta estructura: agentes operando dentro de la jerarquía.

¿Por qué sus modelos económicos justifican una cuarta estructura de gobernanza en la actualidad?

Porque los agentes de IA corporativos no son proveedores externos de servicios de mercado, ni colaboradores humanos contratados mediante nómina convencional. Operan en el interior de los flujos de la empresa con propiedades de ambos espectros: presentan una alta especificidad de activos (entrenados con datos confidenciales) y nulo oportunismo, pero una elevada incertidumbre en sus resultados (alucinaciones) y una frecuencia de transacciones potencialmente ilimitada. Requieren un análisis y gobernanza independiente.

¿Es este modelo equivalente a aplicar la teoría de los costos de transacción al outsourcing de TI clásico?

No. El outsourcing tradicional recurre a las teorías de Coase y Williamson para tomar decisiones sencillas de hacer o comprar. La aplicación en 2026 es distinta: los agentes operan en los procesos internos pero exhiben dinámicas económicas que mezclan particularidades propias de la empresa y del mercado. El reto ya no es decidir si producir o contratar, sino gobernar un modelo híbrido inexistente cuando se formularon los marcos convencionales de outsourcing.

¿Cómo debe comenzar una organización mediana a implementar esta metodología económica?

Analizando cinco de sus procesos operativos más relevantes del último trimestre: ¿Qué porcentaje del tiempo total se destinó a la coordinación de las tareas frente a su ejecución pura? ¿La coordinación se dio de manera exclusiva entre humanos o involucró agentes de IA? Este análisis inicial traza la línea base de sus fronteras organizacionales actuales, permitiendo identificar dónde la migración a flujos agénticos genera valor real.

El Cierre

Ronald Coase tenía 26 años en 1937 cuando redactó el ensayo que continúa explicando por qué existen las organizaciones organizadas. Oliver Williamson tenía 53 en 1985 cuando estructuró el libro que demostró cómo clasificar y gobernar sus relaciones económicas. Ambos recibieron el Premio Nobel de Economía en décadas distintas. Sus bases conceptuales continúan totalmente sólidas; únicamente requieren de la incorporación de una cuarta estructura para reflejar adecuadamente la realidad de 2026.

Una teoría rigurosa no pierde valor ante los cambios del entorno; adquiere nuevas áreas de aplicación. En 2026, la nueva variable de gestión es el agente de IA que opera en los procesos junto a los equipos humanos. El costo de coordinar esta fuerza laboral híbrida se está pagando en la actualidad, diluido en breves lapsos en cada decisión de la operación. La empresa que cuantifica este gasto capitaliza los márgenes reales prometidos por la IA; la organización que no lo hace descubrirá en futuras juntas de administración que sus márgenes operativos netos no correspondieron con los incrementos de productividad individual que estimaban.

Coase y Williamson explicaron las bases económicas de las organizaciones. El monitoreo financiero constante de esta cuarta estructura de gobernanza representa la labor de gestión pendiente. Corresponde a su dirección decidir si comenzará a implementarlo hoy, o esperará a que la competencia o nuevas exigencias de eficiencia fuercen una respuesta.